Como dueño de una casa de empeño, tu riesgo principal parece simple: que un cliente no regrese por su prenda. Pero hay otro riesgo, uno silencioso y mucho más destructivo, que ya está en tu inventario.
No hablo de una mala racha. Hablo de los artículos de procedencia ilícita. Y el costo de aceptarlos va mucho más allá de perder el dinero del préstamo. Es una hemorragia financiera y reputacional que puede cerrar tu negocio.